¿Como ven?, ya le entre a la onda de los capitulos seriados, así como las películas taquilleras de Hollywood, ojalá que con esto también se vuelven "taquilleros" mis artículos. Y es que el tema de las marchas, sobre el cual trató mi anterior artículo titulado "Hablar con los pies", merece mayor comentario, pues va más allá de la visión primaria de que es un estandarte de la libertad de expresión, para los que están a favor, o de que solo son símbolo de que hay flojos revoltosos que mejor se deberían de poner a trabajar, para los que están en contra.
¿Y saben que es lo malo?, que tanto de un lado como del otro hay argumentos convincentes; tal y como lo digo en mi artículo anterior, si bien las marchas tienen un origen válido y genuino en cuanto a que son las expresiones populares del descontento social ante las injusticias que surgen por el distanciamiento de la autoridad con sus gobernados, tambien es cierto que se han venido desgastando por su uso indiscriminado para protestar contra lo que sea y a veces en beneficio de solo unos cuantos, degradando así su sentido social.
Hoy en nuestro país, los gobiernos se encuentran atrapados por las marchas que ellos mismos crean con su inoperancia, ineptitud y necedad de imponer sus decisiones, buscando su propio beneficio y escuchando solamente a aquellos que significan el poder económico del país, quienes les urgen a reprimir dichas manifestaciones en salvaguarda de sus inetreses, los cuales ya estan favorecidos al haber sido los únicos a quienes considera el gobierno a la hora de tomar decisiones.
Pero resulta que no es tan fácil proceder a la represión, pues en la práctica toca la casualidad de que los gobiernos, que emanan de partidos políticos, éstos últimos paulatinamente han ido abandonando su razón de ser como representantes de corrientes ideológicas, para irse convirtiendo poco a poco en empresas vendedoras de imagen (situación que se acentúa cuando estan en el poder), y es en base a ella, más que en su postura ideológica, que pretenden conseguir los votos necesarios para seguir obteniendo los ingresos que provienen del erario nacional; entiéndase de los propios ciudadanos que las minorías favorecidas exigen reprimir. Y ahí está el problema.
Al poder económico poco le importa que partido esté en el poder, apoyará a cualquier político que le garantice actuar de acuerdo a sus intereses, independientemente del partido al que pertenezca, por eso exige la represión de las manifestaciones, pues no le afecta que el partido en el poder pierda popularidad y eventualmente votos, pues simplemente para las siguientes elecciones tomará a cualquier otro político que le vuelva a garantizar el preservar sus intereses, y aún cuando este fuera del mismo partido, lo único que tendrá que hacer es invertir un poco más en hacerlo ganar mediáticamente y mediante la compra de votos. Quizás fué en éstas últimas elecciones presidenciales donde se pudo apreciar esto con mayor claridad
Por eso les es necesario mantener la pobreza en un nivel controlablemente alto, que les permita, tanto al poder político como al económico, lucrar con la necesidad de la gente, solo que en el caso de los políticos el riesgo es mayor, pues éstos siempre estarán comprometidos con los partidos a los que pertenecen, y es a éstos a quien el ciudadano de a pie culpa de los problemas nacionales, y en consecuencia son éstos los que pueden ver disminuídos sus ingresos al perder votos, y los políticos pueden así perder la "chamba". Es por eso que yo estoy impulsando una propuesta para combatir la pobreza, pues mientras esta siga siendo alta, no tendremos manera de romper esta situación. (Al final pongo el link por si decides apoyarla)
Es así como los políticos están atrapados por el poder económico, y a su vez los ciudadanos atrapados entre los intereses de los dos, y ante la asfixia que le produce estar atrapado de esa manera, el ciudadano solo alcanza a ver como solución el "hablar con los pies", o sea manifestarse en la vía pública, y mientras sea con más ruido (para lo cual se necesitan más pies), mucho mejor.
Sin embargo, los ciudadanos no podremos salir de esta trampa solo a base de marchas y plantones, pues tanto el poder político como el poder económico, siempre encontrarán la forma de sofocarlas, ya sea con infiltrados, con distracciones, "comprando" a los líderes, cercándolas, desacreditándolas, con concesiones parciales o en el último de los casos a macanazos.
Los ciudadanos debemos dar un paso adelante, no debemos quedarnos en bloquear la vía pública, pensando que con ello será suficiente, y mucho menos debemos pensar en un alzamiento armado como alternativa, pues la historia nos ha demostrado que con ello la gente oprimida lo único que consigue a la larga es cambiar de opresor; en cambio, por otro lado, cada vez son más frecuentes los casos de países que progresan rápidamente sin necesidad de partir del uso de las armas.
Hoy día el movimiento magisterial nos da la oportunidad de avanzar en la construcción de una sociedad más consciente y participativa, pues a partir de él podemos invitar a la ciudadanía a un movimiento nacional que rechace todas las mal llamadas reformas estructurales, incluso las ya aprobadas, y no solo la educativa, que no son otra cosa más que acuerdos entre los poderes político y económico para aumentar su poder y riqueza, en detrimento de la gran mayoría de mexicanos. Yo propongo invitar a todos los mexicanos a usar todos los días un listón en el brazo con cualquiera de los colores de nuestra bandera, para enviar permanentemente el mensaje de rechazo a la burla y engaño que significan las pseudo reformas estructurales. ¿Como podría el gobierno reprimir eso?
Y así como esa forma de protesta, podemos tomar otras como apagar la luz o la televisión o el radio, todos a una hora adetrminada, o enviar un "twit" (espero haberlo escrito bien) a Peña Nieto todos y todos los días, en fin, otras maneras que le digan a los poderes económico y político, que los mexicanos estamos unidos y podemos hacer algo más que simplemente ir "a la bola" a provocar la alteración de la vida cotidiana, porque resignadamente aceptamos que es lo único que se les permite hacer a los afectados en turno.
Luchemos todos con la fuerza de la razón por un México mejor.