miércoles, 31 de diciembre de 2014

¿CUÁL JALONEO?

En mi pasado artículo mencioné que los grandes empresarios y los políticos forman grupos que luchan entre sí por obtener mayor poder y riqueza para sí mismos, y que es en esa batalla cuando les importa el resto de la población, pues el grupo que saldrá victorioso será aquel que cuente con el apoyo de la opinión pública, y es ahí en donde se produce un “jaloneo” de los ciudadanos para que se decidan a favor de que grupo están, pues ello facilitará la imposición de los cambios que a sus intereses favorezcan.

Y aquí es donde hubo quien me cuestionó: ¿cuál jaloneo?, si al gobierno y los grandes empresarios la opinión pública es lo que menos les interesa, pues de todas maneras terminan haciendo lo que les venga en gana, aún cuando la mayoría no esté de acuerdo, o vea afectados sus intereses.

De lo anterior sobran ejemplos, pero no siempre es tan sencillo, como lo demuestra la autoritariamente impuesta y muy  publicitada reforma energética, que el pánico del gobierno y los grandes empresarios a la consulta popular, que férrea y mañosamente se ha impedido, demostró que están conscientes de que la mayoría de los mexicanos nos oponemos a ella. Sin duda es por eso que ahora gastan mucho tiempo y dinero en publicidad para convencernos de los beneficios que dicen que se obtendrán; claro, como siempre sin explicar cómo se llega a esos beneficios.

Y lo triste es que funciona, pues normalmente la gran mayoría se conforma con escuchar escépticamente los beneficios prometidos, y a fuerza de la insistencia publicitaria, aunque se base en mentiras, la mayoría termina por otorgar el beneficio de la duda, o simplemente se torna indiferente hacia las decisiones tomadas, pues si no cree en los beneficios prometidos, tampoco tiene la certeza de cuáles serán los perjuicios, y se refugia en el “ya ni modo”, total, como siempre, “habrá que chambearle más duro” para soportar el nuevo golpe.

Y en el caso del número más reducido de mexicanos que se interesa en las consecuencias de las medidas adoptadas por el gobierno, se divide en función de lo que digan los “líderes de opinión” a quienes conceden credibilidad; así unos estarán a favor y otros en contra, tal y como vemos en el caso de la reforma energética. Y es en este grupo donde  hay que ganar la batalla por la opinión pública, pues si la inconformidad u oposición impera en ese grupo, esta puede “arrastrar” a la mayoría inconforme pero resignada. De hecho esa es la historia de los movimientos sociales de la humanidad, como las luchas de independencia o las revoluciones; éstas siempre son concebidas, planeadas y lideradas por una minoría pensante que convence a la mayoría inconforme para que se decida a actuar.

Hoy día, en esa lucha que libran entre sí esos grupos poderosos, insensiblemente se ha tomado como rehén el caso de Ayotzinapa, en donde podemos apreciar en un extremo como un sector de la ciudadanía insiste en que la desaparición de los 43 normalistas es un crimen de estado que amerita la caída del actual gobierno; y en el otro extremo otro sector lo considera un hecho más de violencia, que si bien amerita la debida investigación y aclaración, no es motivo suficiente para relevar al Poder Ejecutivo. Para la gran mayoría, este trágico y relevante hecho no merece más que el simple ¡qué barbaridad! de costumbre, y a seguir en lo suyo.

Y debido a esta indiferencia de la gran mayoría, es que se da el “jaloneo”; en donde se distinguen dos grupos: el que está en el poder que trata de hacer aparecer el hecho como una acción de gente mala y corrupta que basta con castigarla, y en el lado opuesto, un grupo de gente poderosa que está viendo afectados sus intereses, y que busca aprovechar este hecho para demostrarle al gobierno, que lo está afectando, que tiene la fuerza necesaria para desestabilizarlo.

No es un secreto para nadie que ya van varios años en los que se ha dado un enfrentamiento empresarial entre las televisoras (principalmente Televisa), y el empresario Carlos Slim; y somos muchos los que tenemos la idea de que el actual gobierno le debe su triunfo en las pasadas elecciones al apoyo de Televisa. Actualmente, las decisiones en torno a la Ley de las telecomunicaciones parecen confirmar esa idea, y en consecuencia, si se beneficia a Televisa, se perjudica a Carlos Slim.

Yo no puedo afirmar que el Sr. Carlos Slim está apoyando a quienes dedican tiempo dinero y esfuerzo a mantener viva la protesta por la desaparición de los normalistas, aún cuando haya elementos para creerlo como el hecho de que a través de MVS noticias, inusualmente se dediquen muchos minutos a ese tema para resaltar lo mal que ha actuado el gobierno en torno a ese asunto, y defendiendo apasionadamente el derecho del pueblo a expresarse a través de las marchas, algo que nunca los había escuchado hacer.

Por el otro lado, el de Televisa, también es notoria la forma escueta en que tratan dicho asunto, minimizándolo y machacando en que el problema es que la “gente mala” no quiere decirnos que pasó con los estudiantes, a pesar de haber sido ya arrestados decenas de involucrados.

Indudablemente que es indignante lo que pasó en Ayotzinapa, y que es nuestro deber como mexicanos exigir que se esclarezcan los hechos y que se castigue a los responsables; pero también es nuestro deber luchar porque se establezcan los cambios necesarios para que no se vuelva a repetir algo similar. Y es aquí donde quedamos atrapados por el  jaloneo de que somos objeto los ciudadanos, que al pueblo no nos sirve de nada, pues mientras un grupo de poder se esfuerza por “capear” el temporal y llegar al punto donde se olvide el asunto, como ha sucedido con tantos otros como el abominable caso de Tlatlaya, la absurda e incalificable detención del Dr. Mireles, el lascerante proceder de Cuahtémoc Gutierrez o el indignante resultado sobre la muerte de la niña Paulette; el grupo de poder antagonista utiliza a sus “líderes de opinión”, para mantener el ánimo para realizar protestas que se quedaran solo en el terreno de mostrar nuestra inconformidad, pero que no aportaran nada en cuanto a avanzar en la búsqueda del bienestar para los mexicanos.

Y esto es muy claro en el caso de Ayotzinapa, el Gobierno, apoyado por Televisa, quieren que olvidemos el asunto y sigamos adelante por el ¡bien de México! (esto ya es descaro); y en el lado opuesto, a quienes les interesa desestabilizar al actual gobierno, nos insisten en que no olvidemos el asunto mediante la realización de protestas y marchas callejeras, pero limitándonos solo a pedir que aparezcan los estudiantes normalistas, sin ir más lejos para establecer cambios que eviten que el hecho se repita. Hoy día sigue habiendo desparecidos que luego aparecen muertos.

Definitivamente no debemos quedarnos callados, pero yo los invito una vez más a que o nos conformemos con que se esclarezcan los hechos de Ayotzinapa, si no que luchemos por el cambio que nos permita acceder a un futuro en el que la paz y el bienestar para todos los mexicanos sea posible, y eso no se lograra mientras permitamos que permanezca este sistema económico que condena a la miseria a cada vez más mexicanos. Apoya mi propuesta para luchar contra este sistema.       


domingo, 7 de diciembre de 2014

DESGARRANDO MEXICO

En mi último artículo hablé de cómo los hechos ocurridos en Ayotzinapa, entre otras cosas, reflejan la indiferencia que el gobierno y los grandes empresarios muestran hacia los problemas que surgen como resultado de su contubernio para proteger mutuamente sus intereses. En efecto, cegados por su avaricia, tanto políticos como grandes empresarios no pueden ver más allá del brillo que producen sus grandes riquezas; crean un mundo de fantasía donde la exhibición de sus grandes mansiones, yates y caudalosas fortunas, pueden exhibirse públicamente, pues después de todo para que serviría tanta riqueza si no se puede hacer ostentación de ella.

Es quizás ese mismo mundo fantástico, el que provoca que en sus mentes se arraigue la idea de que el modelo económico neoliberal es el camino hacia la prosperidad, seguramente en su cabeza es inquilino permanente la vieja idea común de que en el sistema que exacerba la teoría del libre mercado las oportunidades están disponibles para todos, es cuestión solo de ser inteligente, osado, hábil para los negocios, para que la fortuna sea la “dama” que tomen por prisionera.

Y en ese sentido, pues entonces solo basta con que éstos grandes empresarios continúen haciendo cuantiosas inversiones en negocios, que por su cuantía ahora requieren de la participación de capital foráneo, para que se siga desarrollando ese mundo fabuloso del crecimiento de la riqueza, suponiendo también, como en un cuento de hadas, que el beneficio de esa nueva riqueza alcanzará a todo aquel que “trabaje duro”, que sea como ellos, inteligente, osado, y en algunos casos hábil para los negocios, y en la gran mayoría de los demás casos, estos sí, sean además muy “chambeadores” para que soporten horarios de explotación y por supuesto a cambio de raquíticos salarios.

Pero desgraciadamente en la vida real, y eso suponiendo que es genuina su creencia de que sus inversiones en verdad producen riqueza para todos, esta teoría que comparten los políticos que hoy tienen el poder y los grandes empresarios, no es más que una idea fantástica que solo se cumple en sus en sus propias cuentas bancarias, y quizás, como eso es lo único que les importa, no les interesa comprobar si de veras sus cuantiosas inversiones han producido el gran  beneficio que tanto “cacarean” que obtienen los mexicanos cada vez que ellos hacen negocios, y que por supuesto aumentan sus riquezas.

El problema es que cansados y desesperados de ver como cada vez más mexicanos son alcanzados por la pobreza, cada vez más mexicanos creemos que no es por ignorancia el que los políticos y grandes empresarios no se den cuenta de que esas inversiones solo les benefician a ellos, pues solo ellos ven aumentadas sus riquezas a costillas del empobrecimiento de las mayorías. Somos cada vez más mexicanos los que nos damos cuenta de que mantienen a ultranza el modelo neoliberal solo porque les conviene a ellos, sin quererse dar cuenta de que perjudicar a las mayorías, significa perjudicar al país, de ahí nuestro pobre desempeño económico, y no de la falta de inversión como ellos sostienen.

Lo grave del asunto es que creen que condenar al país a un pobre crecimiento económico es un problema menor; es aceptable mientras sus empresas, las más de las veces monopólicas, sigan creciendo al triple o cuádruple de lo que crece el país, tal y como ha sucedido en los últimos años. No sé si no se imaginen, o simplemente no quieren aceptar, que eso significa “matar a la gallina de los huevos de oro”. Tanto políticos como grandes empresarios se sienten a salvo del peligro que representa la creciente violencia y corrupción que se nutren del “caldo de cultivo” que la creciente pobreza representa; tan es así que no tienen reparo en presumir que son el primero o segundo hombre más rico del planeta, o exhibir un costoso yate que acaban de adquirir, o de aparecer en las frívolas páginas de sociales presumiendo casas valuadas en varias decenas de millones de pesos.Cualquier profesionista o mediano empresario que presuma sus posesiones queda altamente expuesto a ser víctima de la delincuencia, pero los políticos y grandes empresarios consideran que están más allá de ese riesgo, simplemente aumentando los recursos que dedican a su protección.

Y si de jactarse de sus riquezas no hay reparo, tampoco lo hay de que se sepa lo corrupto de su origen, como lo demostró el caso de la famosa “casa blanca” cuya propiedad se atribuye la esposa del Sr. Peña Nieto, mostrándonos este último lo equivocado que estábamos cuando suponíamos que cuando pronunció la famosa frase “no soy la señora de la casa”; esta significaba un menosprecio para las esposas, y hoy nos damos cuenta de que significa todo lo contrario, es un reconocimiento, pues ser la señora de la casa significa salir a dar la cara cuando de alguna manera el esposo es cuestionado o se encuentra en algún peligro.Y la señora de la casa salió a explicar que no hay corrupción, poniendo como prueba un monto de  ingresos cuestionable que proviene de una empresa envuelta en una sospecha de corrupción de la magnitud de la compra de una elección presidencial. Lo explico muy claro ¿o no?

Con esas actitudes y explicaciones queda demostrado que, al ya no tener ninguna ninguna consideración y mucho menos preocupación por lo que piense y pase con la mayoría de los mexicanos, los políticos y grandes empresarios se dedican a formar grupos que habrán de pelearse entre sí por los grandes negocios en los que habrán de invertir, entre los cuales, los más jugosos hoy día significan arrancarle al país sus riquezas, y es ahí donde se acuerdan que ayuda mucho la opinión pública, sí, esa misma de la que se olvidan al momento de repartir las ganancias de esos jugosos negocios y que conforma la mayoría de los mexicanos, y entonces cada grupo desarrolla estrategias para poder “jalarla” a su favor, y por supuesto en contra del grupo antagónico, o sea, nos utilizan, para que en ese jaloneo alguien salga beneficiado con la aceptación, o por lo menos indiferencia de los mexicanos para saquear al país.

Tampoco se dan cuenta de que con ese jaloneo y posterior saqueo están desgarrando el tejido social de nuestro país, y de seguir así, irremediablemente llegará el día en que se arrepientan de ello, la historia nos lo ha demostrado en ya no pocas ocasiones.

Solo la unión de los ciudadanos que sufrimos las consecuencias de su contubernio podrá detenerlos; apoya mi propuesta para combatir la inequidad que produce este sistema neoliberal que nos han impuesto.