lunes, 5 de mayo de 2014

Socios en conflicto

En alguna ocasión el reconocido economista norteamericano y Premio Nobel de Economía. Joseph Stiglitz, declaró que la dificultad de Estados Unidos para salir de la crisis se debía a que existe un contubernio entre el poder político y el económico para preservar sus intereses; en perjuicio de la gran mayoría. Al leer sus artículos publicados en el periódico español “El país”, podemos ver en algunos de ellos ejemplos de esa afirmación.
Aunque esto lo señala el Sr. Stiglitz para el caso de Estados Unidos, me atrevo a pensar que muchos mexicanos pensamos que tal afirmación es perfectamente aplicable al caso de nuestro querido México. Efectivamente, si detuviéramos a diez personas en la calle y les preguntáramos si creen que los políticos y los grandes empresarios se ayudan y protegen entre sí para conservar sus privilegios y aumentar su riqueza, estoy seguro que la mayoría nos diría que sí.
Y es que no se necesita investigar mucho para llegar a esa conclusión, cuando con frecuencia vemos como se hacen leyes que benefician a las grandes empresas corporativas, como lo fue la Ley Televisa, o lo son ahora las leyes secundarias de la reforma de las telecomunicaciones, o la reforma fiscal que aumentó los impuestos a las personas físicas, pero que no se atrevió a quitarles a los grandes corporativos el privilegio de la Consolidación Fiscal; y así podríamos encontrar más ejemplos.
Y por el otro lado, cada vez es más frecuente el que salga a la luz pública hechos que demuestran como el sector empresarial destina recursos a determinados políticos para campañas políticas, o los hace partícipes de sus negocios cuando éstos abandonan el poder, o el cada vez mayor número de políticos que ya eran empresarios antes de ser políticos. De esta manera, podemos decir que el poder político y el poder económico funcionan como socios en cuanto a asegurar el incremento de sus riquezas.
Pero en todo negocio los socios no siempre están de acuerdo, tal y como sucede ahora que los grandes empresarios no quedaron contentos con la mal llamada reforma hacendaria, pues si bien no tocó a los grandes grupos corporativos, permitiéndoles así seguir pagando porcentajes irrisorios de impuestos, lo cual ha sido denunciado por la propia Secretaría de Hacienda, si los afectó, como al resto de las medianas y pequeñas empresas, en un punto muy sensible: las ventas.
Tal parece que el Secretario de Hacienda, el Doctor Videgaray, funcionario altamente preparado con estudios de posgrado en el extranjero, no alcanzó a ver que si aumentaba el impuesto al sueldo de las personas físicas que ganan más de $60,000 mensuales; que si reducía la deducibilidad de las prestaciones de los trabajadores; que si aumentaba la tasa de impuesto a las personas físicas con actividad empresarial y profesional que obtuvieran ingresos por más de 123 mil pesos anuales, y que si aplicaba la tasa del 16% del IVA a una serie de artículos de consumo popular; todo ello incidiría negativamente en los ingresos de las personas físicas, y quizás el Doctor Videgaray no pensó que éstas personas físicas son ni más ni menos que los consumidores de los productos y servicios que proporcionan las grandes, medianas y pequeñas empresas, y que al perder ingresos, consecuentemente pierden poder adquisitivo, y al final esto significa menos ventas para las empresas.
Y esto es lo que tiene muy a disgusto no solo a los grandes empresarios que son socios del poder político, sino a todos los empresarios, pues todos están sufriendo las consecuencias. No es una casualidad que al cierre del mes de marzo las tiendas de autoservicios reporten una caída acumulada del 1.5% en sus ventas; y que el índice General de Actividad Económica (IGAE), haya tenido un “crecimiento” del 0.8% en enero de este año (último dato disponible); que contrasta dramáticamente con el 2.9% de enero 2013.
De hecho, el disgusto de los empresarios ha quedado fehacientemente manifestado en los más de diez mil amparos que el Presidente de la Coparmex Juan Pablo Castañón señaló, en una entrevista realizada en los primeros días del mes pasado, se habían interpuesto contra la pseudo reforma hacendaria. De seguir así las cosas, no creo que sea descabellado pensar en la antesala de la recesión, y desgraciadamente no hay razones para pensar que las cosas pudieran cambiar, pues el poder adquisitivo de los consumidores no aumentará, ni habrá nuevos consumidores derivados de la creación de nuevos empleos generados por la inversión privada, pues mientras los empresarios sigan irritados por dicha reforma, no habrá tal inversión.
Todo parece indicar que el Secretario de Hacienda, quien me da la impresión de que es el verdadero titular del Poder Ejecutivo, en su afán de aumentar la recaudación para cubrir el hueco que dejaría la privatización de la industria petrolera, que es parte del negocio en contubernio con los grandes empresarios, diseño una reforma hacendaria eminentemente recaudatoria, que lógicamente sería recesiva, tal y como está ocurriendo, sin  advertir que ello traería un “daño colateral” a sus socios; ahora sí que aplica aquello de que “jaló la cobija para tapar un lado, pero destapó el otro”.
Y a pesar de que dichos socios han sido los menos perjudicados, pues a diferencia de los medianos y pequeños empresarios que muchos han tenido que cerrar sus negocios, las grandes empresas corporativas han cubierto la baja de las ventas domésticas con exportaciones, y la verdad es que han salido ganando. Sin embargo, ellas no perdonan nada, lo quieren todo y por adelantado, como siempre ha sido, y aún cuando se les dé, se reservan el derecho de corresponder. O no fue así en el caso de la lesiva reforma laboral para los trabajadores, la cual los líderes empresariales festejaron su aprobación y declararon “que era el dique que detenía el crecimiento del empleo”. A un año de aprobada, el empleo disminuyó en un 43.2%; se les concedió y no cumplieron.
Así como los grandes empresarios pueden estar molestos porque los cambios en las leyes fiscales los perjudicaron, también el poder político, representado por el Secretario de Hacienda, puede estar a disgusto con ellos porque no han cumplido su parte. Se han generado fricciones entre los socios, y entre los integrantes de cada bando, pues hay políticos que están del lado de algunos grandes empresarios, mientras que otros velan por los intereses de otros grandes empresarios, y así las cosas, la desavenencia entre éstos socios que se llevan la tajada del león en el reparto de la riqueza que el país produce, trae como resultado que cada día un mayor número de mexicanos se asfixia en la pobreza, cosa que a ellos les tiene sin cuidado, pues sus crecientes riquezas les permiten esperar sin apuros, mientras siguen “jaloneándose” para conseguir lo más que se pueda.
Actuemos para la solución de este problema; apoya mi propuesta contra la pobreza que ataca la raíz del problema que es la inequidad en la distribución de la riqueza.

PD: Por cierto, en el tema de los impuestos a las personas físicas, les aviso que todos aquellos que tienen que presentar su declaración como personas físicas, o que ya la presentaron, pueden pagar impuestos de más, pues la herramienta “DeclaraSat 2013”, que hay que utilizar para presentar la declaración, al parecer está calculando el impuesto con la tabla de la Ley del 2014, en lugar de aplicar la de la Ley de 2013. Chéquenlo, pues en un caso que yo calculé, por este “errorcito” se generaba un impuesto mayor a pagar indebidamente. ¡ABUSADOS, Y PREVENGAN A SUS AMIGOS!.