Ha
pasado casi inadvertida la reciente declaración del Secretario de Hacienda,
Luis Videgaray, que hizo durante una
entrevista que concedió al diario británico “Financial Times”, en donde
reconoció que “Las reformas estructurales que se lograron al inicio de este
sexenio servirán de poco si no hay confianza en el gobierno”; y aquí sí que me
sorprende tal declaración.
Mi
primera duda es ¿cómo se dio cuenta nuestro galardonado internacionalmente Secretario
de Hacienda, que la confianza en el gobierno es vital para que disposiciones
legales, como lo son las fraudulentas reformas estructurales, prosperen?. Si bien tiene razón cuando afirma que el
gobierno no puede concretarse solo a atender los aspectos económicos de la
nación, que es lo que fundamentalmente atienden las reformas estructurales,
sino que también debe contar con la confianza de la ciudadanía, la cual acepta
que debe recuperar, no me queda claro como exactamente se reducirán los supuestos
beneficios de las reformas estructurales.
Puedo
entender que si cuenta con la confianza de la ciudadanía, tendrá entonces su
respaldo, y eso redundará en que tendrá menos problemas para implementar los
cambios o medidas que el país necesite, pero eso no significa que las
medidas tomadas funcionarán solo porque
tiene el apoyo de la ciudadanía. Ahí está el caso de Venezuela, en donde la
mayoría apoya al actual gobierno, y sin embargo las medidas económicas no han
tenido el éxito esperado.
Trato
de imaginarme como los ciudadanos con nuestra desconfianza podemos echar a
perder, por ejemplo, la reforma energética. ¿Acaso será que si los ciudadanos
no confiamos en el gobierno, lo cual ha sido así desde sexenios atrás (aunque no
tanto como ahora), ya no participarán los inversionistas privados nacionales y
extranjeros en el jugoso negocio del petróleo?; ¿o si participaran, pero sus
ganancias ya no serán las mismas?
Si
realmente la desconfianza va a malograr la reforma energética, pues entonces
los ciudadanos también lo desconocíamos, pues de haberlo sabido no nos
hubiéramos molestado en intentar detener la reforma energética por la vía
legal, no hubiera sido necesario recolectar firmas ni asolearse en las
manifestaciones; simplemente hubiéramos dicho que no confiamos en el gobierno y
tan tan. Y si es así, pues entonces tienen que avisarle al Sr. Bailleres, pues
él acaba de iniciar una empresa petrolera, precisamente a la luz de la reforma
energética.
Y
que hay con las otras reformas, ¿la desconfianza desvirtuará los créditos
baratos que nos dicen que surgieron gracias a la reforma financiera?;¿ ya no
servirán de mucho las tablets que les dieron a los estudiantes, gracias a la
reforma educativa?; ¿ya no serán útiles los impuestos adicionales que estamos pagando
merced a la reforma fiscal?
Bien
haría el Sr. Secretario Videgaray en explicarnos como es exactamente que de
poco servirán las reformas estructurales si los ciudadanos no confiamos en
nuestro gobierno, pues con esa aclaración podría incluso responderse una
siguiente pregunta: ¿Cómo es que hasta
ahora se dio cuenta?; ¿acaso no por lo menos lo suponían cuando establecieron
las reformas?
Las
reformas estructurales nos las impusieron, incluso al vapor y con madruguetes,
pues éramos muchos los ciudadanos que no confiábamos, y seguimos sin confiar,
en las bondades prometidas como consecuencia de dichas reformas. Mal hace el
Sr. Videgaray en querer mezclar dos cosas que si bien tienen relación, esta no
es de dependencia; una cosa es la confianza en las medidas que toma el titular
del Ejecutivo y otra muy independiente es la confianza sobre la honestidad de
su persona, y es en esta última en donde Peña Nieto ha tenido un fracaso mayor
que en lo económico.
La
declaración del Sr. Videgaray, más bien a mi me parece un eslabón más en la
cadena de actos tendientes a “vestir a la novia”, ante los ojos de los
inversionistas extranjeros, pues la declaración la dio a un medio internacional
financiero, con objeto de calmarlos, acudiendo a un pretexto para justificar
los malos resultados obtenidos en los dos primeros años de la actual
administración.
No,
las reformas estructurales no fracasarán por falta de apoyo al gobierno, sino
que lo harán simplemente porque fueron diseñadas para beneficiar a los
poseedores del gran capital, y claro, a los políticos que harían negocios con
ellos, ¿o no Sr. Bailleres? El gobierno nunca se tomó la molestia de presentar
estudios serios que mostraran de manera concreta los beneficios esperados;
simplemente nos dijeron que éstos vendrían porque la ideología neoliberal así
lo señala.
Lo
anterior lo vengo afirmando desde Julio de 2012, cuando Peña Nieto era
candidato a la Presidencia de la República, a través de mi video titulado
“Proyecto Misterioso” (pueden verlo en mi canal Ciencia Ciudadana en Youtube),
y en videos posteriores (“Préstame tus apuntes” y “Haz como que haces”); y en
aquel entonces quise pecar de ingenuo, otorgando el beneficio de la duda en el
sentido de que el sistema neoliberal que el Sr. Videgaray ha establecido que
sigamos, podría ser producto de su formación académica, y que por lo tanto
realmente piensa que funcionaría en beneficio del país.
Pero
con declaraciones como la que hemos abordado aquí, en donde resulta muy difícil
de creer que hasta ahora el Sr. Videgaray se haya dado cuenta de que la
confianza en el gobierno es importante, nos lleva a la triste conclusión de que
el fracaso al que nos están llevando no ha sido por convicciones equivocadas,
sino por lo maldad que significa ser omisos en lo importante para el país, como
lo es cuidar la confianza en el gobierno, por atender lo redituable para ellos.
Acabemos
con esto, apoya mi propuesta