viernes, 28 de marzo de 2014

El vivales Videcaray

Así le decían a un vecino que alguna vez conocí, muy popular entre sus amigos, y en ocasiones hasta admirado por su habilidad de convencer a los demás de hacer lo que a él le convenía, aun cuando todos aquellos a quienes había convencido salieran a la larga perjudicados. Decían que tenía el don de "marear" a la gente para que no se dieran cuenta de como saldrían perdiendo con las propuestas que el vivales Videcaray les hacía.

Y para muestra basta un botón, pues cuenta la leyenda que una vez su esposa, muy disgustada y ya cansada porque este siempre le dejaba el gasto justo y exacto para que apenas pudiera la señora preparar los alimentos del día, le reclamó pues estaba ya desesperada porque nunca podía comprarse siquiera una sencilla prenda de ropa, pues obviamente no le alcanzaba. 

El vivales Videcaray escuchó atento los airados reclamos de su esposa, mientras se aprestaba a descansar despojándose de su camisa de marca, su corbata de seda, su traje de lana importada, sus finos zapatos italianos,sus mancuernillas de oro y su pesado "rolex", y después de meditarlo un poco, procedió a darle solución a los reclamos de su esposa diciéndole: tienes razón, he menospreciado tu inteligencia diciéndote exactamente cuanto debes gastar en los alimentos y estableciendo yo cuanto metemos al banco para ahorrar para comprar una casa; así que de hoy en adelante tú podrás disponer del 60% del ahorro para comprar la casa, para que lo emplees en lo que quieras, más alimentos, un vestido o hasta irte al cine.

No me dijeron si la esposa se puso feliz con la solución, pero yo creo que así fue, porque nunca supe que rezongara, tal y como parece que ahora sucederá con todos nosotros que aceptaremos mansamente la decisión de otro vivales, el Doctor Videgaray, que estableció que el seguro de desempleo que tanto "cacareo" el gobierno de EPN,  como un logro excepcional en beneficio de los mexicanos que perdieran sus empleos, este terminarán pagándoselos los propios trabajadores de sus "ahorritos" para comprar una casita, y literalmente una casita, pues finalmente fue aprobado que el seguro de desempleo se cubra con el 60% del fondo de vivienda de los propios trabajadores.

No hay que retroceder mucho en el tiempo, Septiembre de 2013,  para recordar como el Doctor Videgaray en todos los medios de comunicación, así como en la propia tribuna del Congreso, presumía que su mal llamada reforma hacendaria, era en realidad una reforma social, pues se aumentaban los impuestos a quienes más tenían, según él, para darle a los que menos tenían, que en este caso eran los que perdían sus empleos, otorgándoles dicho seguro de desempleo.

Tal parece que el repunte del desempleo en los primeros dos meses de este año, que llegó a ser del 5.05% en enero, y que aunque bajo para febrero a un 4.76%, sigue siendo superior al 4.25% de diciembre del año pasado, orilló al secretario de Hacienda a no cumplir lo que tanto él como su jefe Enrique Peña Nieto habían prometido, de cubrir dicho seguro con fondos públicos, o sea, con el dinero proveniente de los impuestos, y que esa era una de las razones para incrementarlos.

Y entonces cabe la pregunta ¿Doctor Videgaray, si el seguro de desempleo ya no se va a cubrir con dinero proveniente de los impuestos, van a reducirlos?; desde luego se le podría preguntar lo mismo a Enrique Peña Nieto, pero sería tiempo perdido pues sabemos que él desconoce absolutamente éstos temas. Mucho me temo que la respuesta es no, y entonces lo que resta a cada uno de nosotros es decidir si cuando perdamos el empleo tomamos dinero de lo que teníamos ahorrado para comprar la casita, o ...... ¿o qué', ¿acaso podremos elegir no comer, para no gastarnos esos ahorros?

Es verdaderamente vergonzoso que los diputados priístas y demás diputados comparsas, se jacten de que hubo un avance en los derechos de los trabajadores al decir que ahora se nos dio la libertad de elegir en que queremos ocupar el dinero, tal como lo hizo el Dip. priísta Marco Antonio Bernal en una entrevista radiofónica, y suena más a burla ahora con la nueva legislación laboral que ha abaratado los despidos.

Nuestros gobernantes y políticos han caído en el cinismo, ya no tiene ningún valor el pararse en la máxima Tribuna de la Nación, como se supone que lo es la del Congreso de la Unión, a decir una cosa, que luego se les hace fácil no cumplir, tal y como lo hizo el Secretario de Hacienda. Me lleva a pensar que están conscientes de que en cualquier momento y en cualquier tribuna, pueden decir lo que sea, no se establece ningún compromiso, pues quizás piensan que los ciudadanos ni nos acordamos, o si nos acordamos, no nos interesa lo que digan y hagan; y claro, eso les hace fácil pasar a la burla como lo hizo el Dip. Bernal.

Hoy más que nunca, y ante el fracaso de las medidas económicas y la entrega del petróleo que se planea, que ambas reducirán la recaudación fiscal, está claro que el gobierno de Peña Nieto tiene en el Secretario de Hacienda a la figura del cobrador de impuestos de la época medieval, que se dedicaba a vaciarles los bolsillos a los siervos del señor feudal, so pena de encarcelarlos si ya no había nada que sacarles; pero como los tiempos han cambiado, ahora no se necesita al empleado mal encarado y prepotente que recorría las aldeas acompañado de una nutrida guardia; no, ahora lo que se necesita es un vivales con cara dura.

Es posible que mucha gente no dé cuenta cabalmente de lo que esto significa, pues pensara, a la ligera, esto no me afecta mientras no pierda mi trabajo, y como los mexicanos no tenemos una amplia cultura de la previsión, ¿entonces para que preocuparnos?. Será hasta que nos encontremos en la situación de no tener empleo y tardar en conseguirlo, cuando sentiremos la necesidad de tomar ese dinero, y aún ahí, todavía no nos sentiremos realmente afectados, si no hasta el momento que queramos comprar la casita, y el dinero que nos quede en la subcuenta de vivienda, nos alcanzará para comprar un cuartito en lugar de una casita.

Como dije al principio no sé si la esposa del vivales Videcaray quedó satisfecha por que la lograron engañar, o no protesto simplemente por sumisión, pero espero que nosotros los ciudadanos mexicanos no nos quedemos de brazos cruzados ante este atraco y empecemos por detener el desempleo apoyando la propuesta que abajo pongo, y posteriormente apoyando otra propuesta que en breve les haré llegar para exigirle a Enrique Peña Nieto que haga cumplir al Secretario de Hacienda Luis Videgaray con lo ofrecido en el Congreso. ¡ES EL TURNO DE NOSOTROS LOS CIUDADANOS!

Mientras tanto, apoya mi propuesta contra la pobreza que ataca el problema de raíz, que es el sistema económico que seguimos que genera el desempleo y la inequidad en la distribución de la riqueza.





  

viernes, 21 de marzo de 2014

Nada cambia, si nada cambias

Quizás es este el verdadero origen de los problemas, pues no significa otra cosa más que lo que dejamos de hacer cuando éstos todavía no se presentaban, o peor aún, cuando éstos ya existen pero no hacemos nada porque no nos afectan directamente, o porque pensamos que no nos toca resolverlos, y en el caso más grave, cuando pensamos que de nada serviría hacer algo.

De esa manera vamos caminando hacia la indiferencia sobre los problemas que nos aquejan,  actitud que la historia se ha cansado de demostrarnos lo erróneo que es, pues cualquier problema que no se resuelve inexorablemente crecerá, y en materia social, eso significa que tarde o temprano nos alcanzará a todos.

Tal es el caso de la pobreza que hemos visto como aumenta cada día más, afectando a muchos que en algún momento pensaron que nunca los alcanzaría, mismo pensamiento que tienen los que hoy tienen el poder económico y que en medio del bosque de su opulencia, les es imposible distinguir como aquellos que ellos mismos han ido condenando a vivir en pobreza, poco a poco los van cercando, simplemente porque poco a poco ocupan un mayor espacio.

Desde el mismo mes de diciembre de 2012, cuando Enrique Peña Nieto nos anunció sus 13 decisiones presidenciales, señalé en mi video titulado “Po’s haz como que haces”, que este gobierno no nos presentaba ningún plan objetivo y serio que nos hiciera pensar que realmente nos pondría en la senda del progreso (al final encontrarán el link del video); y como fue, las famosas 13 decisiones presidenciales, mostraron lo que señale en esa ocasión, que publicadas el mismo día de la toma de posesión, solo pretendían aparentar que se estaba trabajando desde el primer día, o sea, hacer como que se hace. Populismo y demagogia en su más pura expresión..
   
Y esto viene a cuento porque nuevamente en los inicios de este 2014 se avizora un panorama difícil en materia económica para el país. Ya en el 2013 el raquítico crecimiento del PIB del 1.2%, nos indicó el fracaso del actual gobierno, y en los inicios de este año indicadores como el índice de confianza del consumidor; las ventas de autoservicios, las compras de bienes de consumo duradero, son todos negativos, y apenas en el primer trimestre del año, al igual que el año pasado, el crecimiento del PIB vuelve a estimarse a la baja, llegando a ser pronosticado ahora  hasta en un 2.7%,  o sea, un 72% del original 3.9%

Y al igual que lo hice en diciembre del 2012, me atrevo a pronosticar que este 2014 también será un fracaso, pues el Sr. Peña Nieto esta empecinado en no cambiar, y sigue testarudamente avanzando en la imposición de sus mal llamadas reformas estructurales, que no traerán como consecuencia más que un ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres.

En términos coloquiales a esto le podríamos llamar “matar a la gallina de los huevos de oro”, pues sin duda esa gran riqueza que ha ido amasando una minoría, que por cierto cada vez es más reducida, ha sido a costa de arrebatárselas a una gran mayoría; la polarización del ingreso, dirían los economistas; pero que de seguir así terminaría inevitablemente por ya no haber nada que arrebatarle a la gran mayoría empobrecida. Fin de la polarización, la gallina de los huevos de oro ha muerto.

Esto es lo que sucede en cada vez más países alrededor del mundo, las familias poderosas  se aferran a seguir incrementando sus riquezas a costa de lo que sea, desde pelearse entre ellas mismas, hasta provocar guerras; lo que resulta en que esa poderosa minoría sea cada vez más pequeña, pero siendo más poderosos los que quedan dentro de ella. Pero eso no importa, el sistema neoliberal nos indica que eso es el progreso, competir para ser los mejores, los más grandes, los más poderosos; competir sin freno, sin límites, sin miramientos y en consecuencia, las más de las veces, sin moral.

El sistema neoliberal ha incrustado en las mentes de los gobiernos esa idea, y en consecuencia su función debe limitarse exclusivamente a proteger el accionar de las empresas de quienes comandan a éstas poderosas familias, pues se presume que al ser éstos “los motores de la economía” de un país, es necesario preservar antes que nada sus intereses. ¿Que haríamos sin ellos?; ¿Quien produciría la riqueza del país?, se preguntan los gobernantes, si ya hemos visto que cuando los gobiernos toman el control de la producción y distribución de la riqueza, lo que terminan haciendo es repartiendo pobreza entre el pueblo, y conservando la poca riqueza para los propios gobernantes.  Luego entonces, no hay de otra, es mejor que sean ciudadanos particulares los que acaparen la riqueza.

En los discursos oficiales, todos los gobiernos simpatizantes del neoliberalismo, y EPN es en la práctica uno de ellos, afirman que al apoyar la productividad, o sea, a quienes producen la riqueza del país, automáticamente toda la población saldrá beneficiada por el simple hecho de que habrá más riqueza, sin atreverse a cuestionar el porqué no ha sucedido así en cada vez más países. Es un hecho que en países como España, Grecia, Portugal, e Italia, por ejemplo, hemos visto como la inequitativa distribución de la riqueza ha llevado a la población a salir a protestar masivamente a las calles; y en otros países como Estados Unidos, Inglaterra, Irlanda, Francia y México, aun cuando no se ven dichas manifestaciones masivas protestando por la inequidad, es un hecho que tienen una gran mayoría de la población sumida en la pobreza y en consecuencia descontenta.

La crisis internacional que el mundo no logra superar no es más que el reflejo del desequilibrio que provoca la inequitativa distribución de la riqueza, y a pesar de que hay voces en todo el mundo que así lo advierten, éstas son ignoradas, los gobernantes actuales prefieren el argumento simplista de que la crisis en sus respectivos países fueron ocasionadas por lo mal administradores que fueron sus antecesores, al no cumplir el principio básico de no gastar más de lo que se tiene.

Lo paradójico es que muchas familias de los países que se encuentran en crisis, o por lo menos con crecimientos estancados, se vieron obligadas desde hace tiempo a subsistir gastando más de lo que tienen, o sea, vivir del crédito, mismo que después no podrán pagar porque sus ingresos no han mejorado, pero que de no hacerlo así, simplemente no subsistirían. En buena medida este es el origen de la crisis financiera internacional.

Es decisión nuestra si seguirnos haciéndonos tontos con el cuento de que al crearse más riqueza esta beneficiará a todos, lo cual no es cierto, pues mientras subsista el pensamiento neoliberal, la riqueza adicional que se produzca seguirá repartiéndose inequitativamente, ensanchando la brecha entre ricos y pobres; y en consecuencia condenando a cada vez más gentes a la miseria, lo cual tarde o temprano colapsará el sistema. Estamos creando un monstruo que ha encontrado su propia cola y que con gusto irracional ha empezado a devorarla.


Enrique peña Nieto está decidido a respetar el dogma neoliberal,  a no cambiar nada, y lo triste de ello es que también nosotros, con nuestra apatía, estamos dispuestos a que nada cambie, y así veremos como  nuestra crítica situación de pobreza y consecuente violencia, no cambiará, pues no hemos reflexionado en que nada cambia, si nada cambias.

Ciencia Ciudadana 18; Po’s haz como que haces.


Apoya mi propuesta contra la pobreza que ataca el problema de raíz, que es el sistema económico que seguimos que genera la inequidad en la distribución de la riqueza.


http://www.change.org/es-LA/peticiones/méxico-no-más-pobreza-defendámonos-de-ella

sábado, 8 de marzo de 2014

'Ora si me voy a portar bien

Eso es lo que le tuvo que decir Enrique Peña Nieto, a través del Acuerdo de Certidumbre Tributaria, a sus socios, que actúan a la vez como sus patrones, los grandes empresarios corporativos nacionales, pues ya estaban molestos por la osadía de su empleado y socio menor al "afectarlos" con algunas disposiciones de su mal llamada reforma hacendaria. Y claro, también era necesario para que los futuros poderosos inversionistas extranjeros, recuperaran la calma, pues seguramente más de uno ya se le estaban poniendo nerviosos al ver que el gobierno mexicano hizo una miscelánea fiscal magna, con el exclusivo fin de aumentar los impuestos, lo cual los haría pensarlo dos veces antes de decidirse a invertir en México. 

En efecto, en el terreno nacional, una vez que se aprobó la pseudo reforma hacendaria, de inmediato los empresarios se apresuraron a entablar amparos contra el atraco fiscal; según el titular de la Coparmex, Lic. Juan Pablo Castañón, fueron más de 10 mil amparos; pues como señalo al principio, se sintieron "afectados" por las nuevas disposiciones tributarias.

Pero en realidad fueron afectados entre comillas, tal y como lo he puesto, pues los cambios fiscales no significaron necesariamente un aumento en el pago de sus impuestos, ya que las nuevas disposiciones afectaron directamente a los trabajadores, pequeños contribuyentes y a los clientes de las empresas, por lo que el efecto negativo para los empresarios es de "rebote", pues en el caso de los trabajadores el cambio importante fue en la baja de la deducibilidad de las prestaciones, lo cual elevará los costos laborales para la empresa, solo si no reduce las prestaciones para sus empleados, lo cual ya varias empresas han empezado a hacer. 

Y en el caso de los clientes, el perjuicio es para éstos que tendrán que pagar más por algunos productos que fueron gravados con impuestos especiales (como los refrescos y la comida chatarra por ejemplo), y el aumento del IVA en las fronteras; y en este caso, afectaría a las empresas, pero no en sus impuestos, si no en sus ventas que podrían verse disminuidas al tener que pagar sus clientes un precio mayor por el mismo producto, debido al aumento del impuesto.

La realidad es que el gobierno tuvo mucho cuidado en la mal llamada reforma hacendaria, de no afectar a las empresas en cuanto a su carga impositiva, como por ejemplo,al temblarle la mano en cuanto a quitarles a las grandes empresas corporativas el cuantioso beneficio  que representa la consolidación fiscal, que resulta en extremo oneroso para la recaudación. Y a pesar de ello, los empresarios se decidieron a protestar, pues además de los perjuicios indirectos que ya vimos, quizás lo que más querían era asegurarse de que en el futuro el gobierno, al ya no poder sacarle más dinero de los bolsillos a los trabajadores, no voltee a verlos a ellos. Había que tratar de asegurarse de que eso no ocurriera, y el gobierno tuvo que prometerles por escrito, y por supuesto con el slogan "te lo firmo y te lo cumplo", de que no se atrevería a hacerles a ellos, la maldad que le hizo a los trabajadores y pequeños contribuyentes, o sea, que de ahora en adelante ya se va a portar bien en materia fiscal..

En el documento firmado por prácticamente todas las dependencias del gobierno, se establece que dado que la mal llamada reforma hacendaria "representa un cambio importante al sistema tributario mexicano", el gobierno se compromete a no aplicar más cambios en lo que resta del sexenio; lo cual me parece muy arriesgado y por lo tanto irreponsable, pues parece que el gobierno está asumiendo que los cambios fiscales aplicados son tan correctos, que se atreve a firmar que no necesitará hacer más cambios a lo largo de su mandato; aunque, hay que decirlo, se cuido de poner una salvaguarda, señalando que en lo sucesivo solo se propondrán modificaciones fiscales en respuesta a eventos macroeconómicos sustanciales. Más temprano que tarde se dará cuenta de su error.   

Dudo mucho que el origen de este acuerdo sea la confianza del gobierno en las decisiones fiscales adoptadas, de hecho en el mismo documento se expone que el "Acuerdo también responde a las distintas expresiones de la sociedad civil (supongo que aqui entran los amparos), incluyendo diversos organismos empresariales, quienes manifestaron la necesidad de contar con un acuerdo de esta naturaleza"; lo cual fue confirmado por los líderes de las cúpulas empresariales al elogiar el documento.

Por supuesto el gobierno nos está vendiendo esta acción como algo benéfico para los contribuyentes, en el sentido de que nos da seguridad de que en lo que resta del sexenio no habrá nuevos impuestos, ni aumentarán las tasas de los existentes; así como tampoco se eliminarán deducciones y beneficios fiscales; e incluso va más allá de lo fiscal estableciendo que los impuestos recaudados se aplicarán al gasto público de manera eficiente, oportuna y transparente, lo cual no sé que tiene que hacer en un acuerdo tributario, pues sería materia de uno hacendario.

La realidad es que los beneficios señalados lo son para las empresas, pues es a ellas a quienes no se les aumentó los impuestos, ni se les quitaron beneficios fiscales significativos, y además se les prometió un ejercicio eficiente, oportuno y transparente del gasto público, lo cual, repito,  no es un asunto tributario, pero que los empresarios querían que se pusiera pues se traduce en contratos multimillonarios, sobre todo para las grandes empresas, aunque para los trabajadores significaran migajas que les caerán en forma de sueldos raquíticos. 

Para los trabajadores y pequeños contribuyentes, este acuerdo no es más que una burla más del gobierno, pues de nada sirve prometer ahora que ya no habrá nuevos aumentos de impuestos, toda vez que con el atraco fiscal eso ya sucedió. Decirnos que es un beneficio, es como si nos dijeran que el esclavo tuviera que agradecer a su amo el que le prometa, y hasta le firme, que ya no le dará mas latigazos, inmediatamente después de que le ha propinado algunos; y claro, el esclavo tendrá además que rezar para que, a juicio del amo, no cambien las condiciones macroeconómicas, para que le sea posible al amo, ahora sí, portarse bien.