Cuando a una persona puede
engañársele o manejársele fácilmente, pensamos inmediatamente que le falta
inteligencia, que no se da cuenta del engaño de que pretendemos hacerla
víctima; en síntesis, que es una persona tonta. Y si es así, entonces ni nos
preocupamos mucho porque decirle cuando pretendemos aprovecharnos de ella,
basta con que le digamos aquello que nos va a creer fácilmente, simplemente
porque es lo que quiere escuchar, o bien porque lo aceptará sin pensarlo pues
le resulta muy complicado entenderlo.
Y lo triste para los mexicanos es
que tal parece que así nos consideran nuestros políticos, pues a la luz de lo
que han hecho con la consulta popular, tema que abordé en mi pasado artículo,
queda en evidencia que los partidos políticos piensan que los ciudadanos, por
lo menos la mayoría que necesitan para imponer sus propuestas, somos unos
tontos que aceptamos cualquier cosa que a sus intereses convenga, basta con que
nos “suene bonito”, que sea lo que queremos escuchar, o nos resulte tan
enredado que mejor ni lo pensamos.
En mi artículo anterior expuse
como irresponsablemente el PRI y el PAN, habían destrozado la consulta popular
proponiendo temas para consulta que de aprobarse representarían un perjuicio
para los mexicanos, y que lo más probable es que tan solo fueran un distractor
para que no nos concentráramos en la única consulta, que hasta el momento, es
importante y que es la que se refiere a la reforma energética. Eso me parece
perverso, a menos que ellos mismos crean que sus temas pudieran resultar
benéficos, lo cual es poco consuelo, pues entonces significa que no son
dolosos, si no tan solo ignorantes.
Y para confirmar lo que digo,
ahora el PRD decidió sumarse al chacoteo proponiendo otra tontería como lo es
la reducción de sueldos de los servidores públicos con ingresos superiores,
según escuché en una entrevista
radiofónica, a los 70 mil pesos mensuales. Y aquí estoy seguro que muchos me
replicarán que no es ninguna tontería reducir dichos sueldos, si no que es
procedente porque es justo, pues es hasta inmoral que los causantes de que una
gran mayoría este sumida en la pobreza, reciban ellos sí, sueldos exorbitantes
que les alcanzan para ostentar su riqueza, tener capital para hacer negocios
privados y hasta para costear orgías con prostitutas que cobran 5 mil pesos,
cuando se juntan para dizque trabajar en sus congresos.
Y esta réplica es irrefutable
desde ese punto de vista, solo que si dicha medida se aplicara, el resultado
sería contraproducente, pues aumentaría el número de pobres, y no porque ahí
caerían los servidores públicos que vieran disminuidos sus sueldos, si no
porque se verían afectados aquellos que hoy apenas libran la pobreza. ¿Porqué?
Pues porque al reducir los sueldos de esos servidores públicos, se reduce el
consumo que éstos hacen, así sea en bienes suntuarios, negocios o prostitutas,
y eso reduce las ventas, y eso reduce las utilidades, y eso reduce los
impuestos, y finalmente eso reduce los sueldos de los demás así como los
empleos, profundizando así el círculo vicioso que nos ha llevado al retraso
económico.
Para que esta medida, que sin
duda es justa, significara un real beneficio para los mexicanos, no puede
aplicarse por sí sola, si no que tendría que venir acompañada por ejemplo, de un
incremento de sueldo para los servidores públicos de menores ingresos, o una
reducción de impuestos a los trabajadores en general que menos ganan; o sea,
que lo que se le redujera a los altos funcionarios, se le incrementara a los empleados
de bajos ingresos, de tal manera que éstos pudieran incrementar sus consumos,
que en su caso sería de artículos indispensables para la vida diaria,
aumentando así las ventas, las utilidades, los impuestos y los empleos,
transformando así el círculo vicioso en un círculo virtuoso que nos haría
avanzar en lo económico.
Esta es precisamente la
estrategia que plantea mi propuesta para luchar contra la pobreza; se llama
redistribución del ingreso, pero efectiva y no artificial como la que producen
los programas sociales del gobierno, que a lo largo de los sexenios han
demostrado más que suficientemente su ineficacia; vamos, ya hasta la actual
secretaria de SEDESOL lo reconoce, aunque según ella ahora sí va a funcionar.
Como bien decía Einstein, “Es estúpido pensar en seguir haciendo lo mismo y
esperar resultados diferentes”; por más que Rosario Robles se esfuerce en decir
que ahora el programa PROSPERA, es algo diferente.
¿Serán tan ignorantes los
miembros del PRD como para no poder ver lo negativo de su propuesta?; me resulta
difícil de creer que no haya nadie lo suficientemente preparado en ese partido para
darse cuenta de ello; y en esas circunstancias, me inclino a pensar que la
propuesta es dolosa, que en realidad no les importa buscar un beneficio para
los mexicanos, que de lo único de que se trata es de seguir el ejemplo del PRI
para atacarlo con sus mismas armas. Tanto uno como otro, y al igual que el PAN con su propuesta
de incremento al salario mínimo, lo único que hacen es decirnos lo que ellos
saben que la gran mayoría quiere escuchar: que queremos mantener menos
parásitos en el Congreso; que nos indignan los altos sueldos de los tranzas funcionarios
públicos; que ya no queremos un sueldo mínimo de hambre.
Pero en el fondo estas
“propuestas de consulta” no son más que frases publicitarias huecas, que no
tienen otro objetivo más que desgastar al rival político, para obtener más
poder. Lo que nos toca reflexionar, es que si se atreven a tomar tal actitud,
es porque la imagen que tienen de nosotros los ciudadanos es precisamente la de
unos tontos que se pueden manejar con simplemente decirnos lo que queremos
escuchar, que no somos capaces de descubrir el trasfondo de sus planteamientos,
que nos da flojera informarnos para poder decidir correctamente, o peor aún,
que se nos puede comprar fácilmente con despensas o 500 pesos, ya que la
necesidad es mucha.
El PRD tuvo la gran oportunidad
de adoptar una posición digna que fortaleciera su propuesta sobre la reforma
energética, pero en vez de esforzarse en desenmascarar al PRI mostrándonos que
su propuesta de reducir los plurinominales es una trampa para tener más poder
en el Congreso, decidió claudicar y hacer lo mismo que su adversario político,
proponer una tontería que sabe que muchos aceptarán sin pensarlo, tan solo para
oponerla a la del PRI.
¿En verdad somos tan tontos?;
¿Estamos realmente tan necesitados que abaratamos nuestra dignidad?; ¿Somos tan
flojos como para no informarnos debidamente? ¿Es tan grande nuestra
desesperanza que ya aceptamos cualquier cosa, así sea en nuestro perjuicio?
Seguramente nos responderemos a nosotros mismos que no es así, pero entonces lo
que debe preocuparnos es que estamos haciendo que esa es la imagen que
proyectamos a nuestros políticos.
Decídete a luchar por un México
mejor.