jueves, 25 de septiembre de 2014

¿DE VERAS SOMOS TAN TONTOS?

Cuando a una persona puede engañársele o manejársele fácilmente, pensamos inmediatamente que le falta inteligencia, que no se da cuenta del engaño de que pretendemos hacerla víctima; en síntesis, que es una persona tonta. Y si es así, entonces ni nos preocupamos mucho porque decirle cuando pretendemos aprovecharnos de ella, basta con que le digamos aquello que nos va a creer fácilmente, simplemente porque es lo que quiere escuchar, o bien porque lo aceptará sin pensarlo pues le resulta muy complicado entenderlo.

Y lo triste para los mexicanos es que tal parece que así nos consideran nuestros políticos, pues a la luz de lo que han hecho con la consulta popular, tema que abordé en mi pasado artículo, queda en evidencia que los partidos políticos piensan que los ciudadanos, por lo menos la mayoría que necesitan para imponer sus propuestas, somos unos tontos que aceptamos cualquier cosa que a sus intereses convenga, basta con que nos “suene bonito”, que sea lo que queremos escuchar, o nos resulte tan enredado que mejor ni lo pensamos.

En mi artículo anterior expuse como irresponsablemente el PRI y el PAN, habían destrozado la consulta popular proponiendo temas para consulta que de aprobarse representarían un perjuicio para los mexicanos, y que lo más probable es que tan solo fueran un distractor para que no nos concentráramos en la única consulta, que hasta el momento, es importante y que es la que se refiere a la reforma energética. Eso me parece perverso, a menos que ellos mismos crean que sus temas pudieran resultar benéficos, lo cual es poco consuelo, pues entonces significa que no son dolosos, si no tan solo ignorantes.

Y para confirmar lo que digo, ahora el PRD decidió sumarse al chacoteo proponiendo otra tontería como lo es la reducción de sueldos de los servidores públicos con ingresos superiores, según escuché  en una entrevista radiofónica, a los 70 mil pesos mensuales. Y aquí estoy seguro que muchos me replicarán que no es ninguna tontería reducir dichos sueldos, si no que es procedente porque es justo, pues es hasta inmoral que los causantes de que una gran mayoría este sumida en la pobreza, reciban ellos sí, sueldos exorbitantes que les alcanzan para ostentar su riqueza, tener capital para hacer negocios privados y hasta para costear orgías con prostitutas que cobran 5 mil pesos, cuando se juntan para dizque trabajar en sus congresos.

Y esta réplica es irrefutable desde ese punto de vista, solo que si dicha medida se aplicara, el resultado sería contraproducente, pues aumentaría el número de pobres, y no porque ahí caerían los servidores públicos que vieran disminuidos sus sueldos, si no porque se verían afectados aquellos que hoy apenas libran la pobreza. ¿Porqué? Pues porque al reducir los sueldos de esos servidores públicos, se reduce el consumo que éstos hacen, así sea en bienes suntuarios, negocios o prostitutas, y eso reduce las ventas, y eso reduce las utilidades, y eso reduce los impuestos, y finalmente eso reduce los sueldos de los demás así como los empleos, profundizando así el círculo vicioso que nos ha llevado al retraso económico.

Para que esta medida, que sin duda es justa, significara un real beneficio para los mexicanos, no puede aplicarse por sí sola, si no que tendría que venir acompañada por ejemplo, de un incremento de sueldo para los servidores públicos de menores ingresos, o una reducción de impuestos a los trabajadores en general que menos ganan; o sea, que lo que se le redujera a los altos funcionarios, se le incrementara a los empleados de bajos ingresos, de tal manera que éstos pudieran incrementar sus consumos, que en su caso sería de artículos indispensables para la vida diaria, aumentando así las ventas, las utilidades, los impuestos y los empleos, transformando así el círculo vicioso en un círculo virtuoso que nos haría avanzar en lo económico.

Esta es precisamente la estrategia que plantea mi propuesta para luchar contra la pobreza; se llama redistribución del ingreso, pero efectiva y no artificial como la que producen los programas sociales del gobierno, que a lo largo de los sexenios han demostrado más que suficientemente su ineficacia; vamos, ya hasta la actual secretaria de SEDESOL lo reconoce, aunque según ella ahora sí va a funcionar. Como bien decía Einstein, “Es estúpido pensar en seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”; por más que Rosario Robles se esfuerce en decir que ahora el programa PROSPERA, es algo diferente.

¿Serán tan ignorantes los miembros del PRD como para no poder ver lo negativo de su propuesta?; me resulta difícil de creer que no haya nadie lo suficientemente preparado en ese partido para darse cuenta de ello; y en esas circunstancias, me inclino a pensar que la propuesta es dolosa, que en realidad no les importa buscar un beneficio para los mexicanos, que de lo único de que se trata es de seguir el ejemplo del PRI para atacarlo con sus mismas armas. Tanto uno como  otro, y al igual que el PAN con su propuesta de incremento al salario mínimo, lo único que hacen es decirnos lo que ellos saben que la gran mayoría quiere escuchar: que queremos mantener menos parásitos en el Congreso; que nos indignan los altos sueldos de los tranzas funcionarios públicos; que ya no queremos un sueldo mínimo de hambre.

Pero en el fondo estas “propuestas de consulta” no son más que frases publicitarias huecas, que no tienen otro objetivo más que desgastar al rival político, para obtener más poder. Lo que nos toca reflexionar, es que si se atreven a tomar tal actitud, es porque la imagen que tienen de nosotros los ciudadanos es precisamente la de unos tontos que se pueden manejar con simplemente decirnos lo que queremos escuchar, que no somos capaces de descubrir el trasfondo de sus planteamientos, que nos da flojera informarnos para poder decidir correctamente, o peor aún, que se nos puede comprar fácilmente con despensas o 500 pesos, ya que la necesidad es mucha.

El PRD tuvo la gran oportunidad de adoptar una posición digna que fortaleciera su propuesta sobre la reforma energética, pero en vez de esforzarse en desenmascarar al PRI mostrándonos que su propuesta de reducir los plurinominales es una trampa para tener más poder en el Congreso, decidió claudicar y hacer lo mismo que su adversario político, proponer una tontería que sabe que muchos aceptarán sin pensarlo, tan solo para oponerla a la del PRI.

¿En verdad somos tan tontos?; ¿Estamos realmente tan necesitados que abaratamos nuestra dignidad?; ¿Somos tan flojos como para no informarnos debidamente? ¿Es tan grande nuestra desesperanza que ya aceptamos cualquier cosa, así sea en nuestro perjuicio? Seguramente nos responderemos a nosotros mismos que no es así, pero entonces lo que debe preocuparnos es que estamos haciendo que esa es la imagen que proyectamos a nuestros políticos.

Decídete a luchar por un México mejor.

domingo, 14 de septiembre de 2014

LA CONSULTA CHACOTEAR

No crean que me equivoqué en el título, fue con toda intención que sustituí la palabra popular por chacotear, y es que es precisamente un chacoteo en lo que se ha convertido el estreno de lo que debería ser un avance en el ejercicio democrático, como en teoría lo representa la consulta popular.

En efecto, al margen de que podamos discutir si los preceptos legales bajo los cuales quedó normada la aplicación de la consulta popular fueron los mejores, el simple hecho de que se haya establecido significa un paso adelante en la posibilidad de abrir espacios a  la participación ciudadana, lo cual es sin duda bienvenido, pero para que su ejercicio redunde en beneficios para la población falta otro ingrediente muy importante, y ese es el contar con una población consciente y participativa, pero sobre todo informada, y esto último es lo crucial, pues sin ello el resultado de la consulta popular puede ser más perjudicial que benéfico.

Aunque nos duela admitirlo, nuestra realidad es que entre los mexicanos hay poca gente consciente, participativa y, sobre todo, informada. Y no es porque los mexicanos seamos flojos o indolentes por naturaleza, hay muchas pruebas en nuestra historia que demuestran lo contrario, si no porque el “curso” de setenta años de “como volverse ciudadano dependiente” que nos impartió eficazmente el PRI, nos adiestró perfectamente para vivir como nos describe Denise Dresser en  su libro “El País de Uno”, con la palma de la mano extendida hacia arriba esperando la dádiva del presidente paternalista en turno (les recomiendo ver mi video 42 “La llaga en la piel" en mi canal “Ciencia Ciudadana” en You tube).

Y si a esos 70 años de capacitación le agregamos 12 años de gobiernos panistas que en los primeros seis quisieron echarnos a correr como ciudadanos emprendedores, cuando ni siquiera sabíamos caminar como ciudadanos independientes, y en los segundos seis años, después de haber visto el fracaso de los primeros seis años, el gobierno en turno decidió darnos “vacaciones” en la participación para la solución de nuestros problemas, para asumir él la responsabilidad de resolverlos por la fuerza, incluso a balazos si era necesario.

El  resultado final es que la gran mayoría de los mexicanos se ha acostumbrado a adaptarse lo mejor posible a los problemas sociales que hoy nos aquejan, se ha acostumbrado a la pobreza trabajando duro aunque se gane poco, el chiste es subsistir; a rezar con mucho fervor para no ser víctima de la delincuencia cualquier día; a aceptar trabajos que impliquen servicios sexuales; a solo decir ¡que barbaridad! cuando se entera de los frecuentes casos de corrupción e impunidad; a que hay que admirar a los “talentosos” multimillonarios empresarios mexicanos que se dignan a aventarnos algunas migajas de su riqueza a través de empleos que pagan sueldos de penosa subsistencia; ah, y sí, a través también de sus “fundaciones” que nos muestran lo caritativos que son, y también inteligentes, pues al mismo tiempo de esa manera reducen el pago de sus impuestos, y por ahí de paso se hacen publicidad.

Y si no somos una sociedad que esté en posición de darle un buen uso a la consulta popular, entonces correspondería a los políticos utilizarla responsablemente, y ahí es donde “la puerca tuerce el rabo”, pues han encontrado la fórmula para desvirtuarla, como lo podemos apreciar ahora que tanto el PRI como el PAN se aprestaron a anunciar sus consultas chacoteras……… perdón, populares, para hacerlas coincidir con la que se refiere a decidir sobre la viabilidad de la reforma energética.
Es más que evidente que de lo que se trata es de distraer la atención de la ciudadanía para que no se concentre en el asunto de la reforma energética, y como distractor le ponemos dos asuntos que sin duda son de importancia, pero que por su complejidad, es irresponsable pretender decidirlos a través de la gran masa que no cuenta con la información suficiente para decidir.

Es una tomadura de pelo por parte del PAN, preguntar a la gente si desea que se suba el salario mínimo, pues quien lo gana y muchos otros trabajadores de bajos ingresos dirán que sí, mientras los empresarios dirán que no. El aumento al salario mínimo debe ser una acción que se acompañe de otras estrategias económicas que evite que se convierta en un detonante de la inflación, como nos sucedió el siglo pasado, y por lo tanto preguntar tan solo si se aumenta o no, parece más una ardid político y publicitario del PAN, que parece estar más interesado en contrarrestar la propuesta del gobierno del D.F., que en realmente beneficiar a la ciudadanía.


Y el caso del PRI es peor, pues su consulta sobre la eliminación de 100 congresistas plurinominales, es auténticamente “el lobo con piel de oveja”, pues aprovechándose de la ignorancia de la gran mayoría, sabe que el resultado de la consulta le sería favorable, pues numerosas encuestas señalan la poca credibilidad y popularidad que tienen nuestros congresistas, y en esas condiciones estaría allanando el camino para eliminarlos con el aval de la ciudadanía. Lo que poca gente sabe, es lo que ha explicado muy bien el especialista en asuntos electorales José Woldenberg, en el sentido de que eliminar en éstos momentos la cantidad de congresistas plurinominales, conlleva el riesgo de volver a concentrar el poder en el Congreso en un solo partido, y que eso es precisamente lo que busca el PRI, ahora que, basado en la pobreza y apatía de la gente, tiene ahora más que nunca la posibilidad de conseguir más votos en las elecciones, y al haber menos purinominales, eso podría darle la mayoría absoluta en el Congreso, y de esa manera facilitar el regreso a los tiempos del viejo priísmo y sus gobiernos paternalistas, que lo mismo obsequiaban con dádivas a sus súbditos, que les quitaban, incluso la vida, cuando lo consideraba necesario. De hecho, el camino de retorno a esa pesadilla, ya lo empezamos a recorrer.             

domingo, 7 de septiembre de 2014

ESPEJITOS EN FORMA DE AVIONCITOS

Hace unos días publicaba en su encabezado el periódico “REFORMA”, que el Sr. Peña Nieto pasaba de las reformas a las megaobras, en alusión al anuncio que hizo el titular del Poder Ejecutivo acerca de la construcción del nuevo aeropuerto que tendrá nuestro país, en su ciudad capital.
Y efectivamente, dicho proyecto alcanza el título de “mega”, no solo por los 169 mil millones de pesos que hoy nos dicen que costará el proyecto, aunque ya sabemos que después de concluido, si es que se logra concluirlo como hoy lo presentan, nos estaremos enterando de que su costo habrá rebasado esa cifra y lo más probable es que sea por mucho, a eso ya nos tienen acostumbrados nuestros políticos; pero decía yo que será “mega” no solo por su costo, sino también por la magnificencia y fastuosidad de la obra.
Tal parece que con el pretexto de que se construirá en terrenos federales, no se consideró tomar en cuenta, absolutamente para nada, al titular del Gobierno del Distrito Federal, evidentemente no era necesario y ni siquiera conveniente hacerlo, pues todo indica que de lo que se trata es de volver a los tiempos del magnánimo presidente que le da a su pueblo; el presidente benefactor, el dadivoso, el único que todo lo puede.

¿Les parece exagerada mi afirmación?; veamos los detalles; en primer término el anuncio se hace de manera sorpresiva, coincidente con un informe de gobierno, de manera semejante a como lo hizo José López Portillo, en pleno auge del sistema presidencialista, cuando anunció la nacionalización de la banca en México, en un informe de gobierno; dando así un golpe de autoridad presidencial, que me parece que es lo que trata de proyectar el Sr. Peña Nieto con este anuncio.

En segundo lugar, como en los buenos tiempos del presidencialismo priista, queda de manifiesto que el proyecto se fraguó en lo oscurito, pues al tiempo que suenan las fanfarrias para anunciar la construcción del soberbio aeropuerto, nos comunican que, por cierto, ya hay ganadores para su diseño; un afamado y mundialmente reconocido diseñador de aeropuertos a quien solo le faltó decir, “pues no venía preparado pero aquí les va este bonito video”, y, no podía faltar, ¡un arquitecto mexicano!, afamadamente reconocido como… como… como…. déjenme ver, ah sí, como yerno de Carlos Slim, que cuenta entre sus principales trabajos, diseños de obras propiedad de….. de….. de….., ah sí, del propio Carlos Slim. Ya no hay recato en mostrar públicamente el contubernio entre el poder político y el poder económico.

Dada la magnitud del proyecto, ¿que no hubiera sido lo correcto e indispensable para favorecer la transparencia, que al anunciar el proyecto se hubiera anunciado también la apertura del concurso de licitación para su diseño?. Evidentemente eso no le parece importante al actual gobierno, y es congruente con su política de mover a México pero en reversa, pues se trata de regresar a los tiempos oscurantistas del siglo pasado cuando las obras importantes las asignaba el omnipotente “dedazo”.

Este hecho no es más que una pieza más que embona perfectamente en el rompecabezas que está armando el gobierno actual precisamente para regresar a los tiempos oscuros y nefastos del presidencialismo paternalista, concuerda perfectamente con la imposición de poder espiarnos a los ciudadanos a través de nuestros teléfonos celulares sin necesidad de una orden judicial, autorizado tramposamente a través de la reforma de las telecomunicaciones, lo que a su vez permitirá actuar a la flamante gendarmería nacional y demás autoridades, de la misma forma como actuaba la nefasta, poderosa y temida policía judicial de los años sesenta y setenta del siglo pasado.

Se multiplicarán los casos en que se elimina a los enemigos del sistema a través del ajuste de cuentas,  como el de Elba Esther Gordillo, o por medio de la fabricación de delitos, como el del Dr. Mireles, legítimo luchador de una causa social justa; o más fácilmente, simplemente asesinándolos como ha ocurrido en el caso de innumerables periodistas. Y por el otro lado, se harán más cotidianos los casos de impunidad o exoneración de aquellos que son parte del mismo sistema como el de Cuauhtémoc Gutiérrez, y la reciente y estupefacta gestión judicial para exonerar a Napoleón Gómez Urrutia.

Y si con esos ejemplos no es suficiente, podemos añadir la trampa que nos está poniendo el PRI, con su encuesta para reducir los diputados y senadores plurinominales, basada en el desconocimiento que tiene la mayoría sobre el tema y que por ello no pueden ver que no se trata de ahorrarnos dinero que gasta un Congreso que la mayoría consideramos ineficiente, sino de destruir el mecanismo que limitaba el que el partido en el poder concentrara la mayoría en el Poder Legislativo, mayoría que con esta artimaña busca el PRI, en las próximas legislaturas.

Todos estos hechos, dejan claro que la estrategia del PRI y el gobierno actual es clara: perpetuarse en el poder a través del regreso del sistema presidencialista que lo mantuvo en él por 70 años. Y me parece que piensa lograrlo copiándole a los españoles cuando llegaron a tierras mexicanas, dándonos “espejitos” que relumbran como el nuevo aeropuerto, a cambio de llevarse nuestras verdaderas riquezas, como el petróleo, como nuestro trabajo.

Pero la gran mayoría de los mexicanos está muy preocupada y ocupada en la cada vez más difícil tarea de llevar el sustento a sus hogares, no hay tiempo ni ganas de detenerse a pensar en estas cosas; y quienes si tienen el tiempo, y además el deber de hacerlo, como lo son los partidos políticos de supuesta oposición, se conforman con espejitos como las reformas laboral y energética que son a favor de los empresarios y en detrimento de los trabajadores, que tiene muy contentos a los del PAN; y espejitos mucho más baratos, en forma de “sonajitas”, como los que le dieron al PRD otorgándoles la presidencia de ambas cámaras, lo que les daría el honor de flanquear a Peña Nieto en el retorno del “día del presidente”; en verdad estaban contentos como bebés con tan vistosas sonajas. Esos partidos no son capaces de darse cuenta que a cambio de esos espejitos, están entregando la perpetuidad del PRI en el poder. 

Sigo preguntándome si en verdad es ignorancia o una abominable maldad la que guía las mentes de nuestros políticos y grandes empresarios, que siguen en contubernio para acrecentar su poder y riqueza exprimiendo al máximo a cada vez más mexicanos; eso no les importa o quizás en su ignorancia creen que no son ellos los que lo están provocando. No pueden ver que la historia se ha cansado de demostrarnos que cuando a un pueblo se le aplasta de esa manera termina por rebelarse, pues ya no tiene nada que perder. Tal parece que tiene todo la razón Joseph Stiglitz, cuando al referirse a la desigualdad, sentencia que al igual que les paso a quienes hicieron lo mismo que ellos en el pasado, a los actuales les sucederá que cuando comprendan su error, será demasiado tarde. Aunque bueno, refiriéndonos al caso de nuestro país, si a los españoles les funcionó por trescientos años, porque no pensar que el PRI, solo va por superar su propio récord de setenta.