domingo, 14 de septiembre de 2014

LA CONSULTA CHACOTEAR

No crean que me equivoqué en el título, fue con toda intención que sustituí la palabra popular por chacotear, y es que es precisamente un chacoteo en lo que se ha convertido el estreno de lo que debería ser un avance en el ejercicio democrático, como en teoría lo representa la consulta popular.

En efecto, al margen de que podamos discutir si los preceptos legales bajo los cuales quedó normada la aplicación de la consulta popular fueron los mejores, el simple hecho de que se haya establecido significa un paso adelante en la posibilidad de abrir espacios a  la participación ciudadana, lo cual es sin duda bienvenido, pero para que su ejercicio redunde en beneficios para la población falta otro ingrediente muy importante, y ese es el contar con una población consciente y participativa, pero sobre todo informada, y esto último es lo crucial, pues sin ello el resultado de la consulta popular puede ser más perjudicial que benéfico.

Aunque nos duela admitirlo, nuestra realidad es que entre los mexicanos hay poca gente consciente, participativa y, sobre todo, informada. Y no es porque los mexicanos seamos flojos o indolentes por naturaleza, hay muchas pruebas en nuestra historia que demuestran lo contrario, si no porque el “curso” de setenta años de “como volverse ciudadano dependiente” que nos impartió eficazmente el PRI, nos adiestró perfectamente para vivir como nos describe Denise Dresser en  su libro “El País de Uno”, con la palma de la mano extendida hacia arriba esperando la dádiva del presidente paternalista en turno (les recomiendo ver mi video 42 “La llaga en la piel" en mi canal “Ciencia Ciudadana” en You tube).

Y si a esos 70 años de capacitación le agregamos 12 años de gobiernos panistas que en los primeros seis quisieron echarnos a correr como ciudadanos emprendedores, cuando ni siquiera sabíamos caminar como ciudadanos independientes, y en los segundos seis años, después de haber visto el fracaso de los primeros seis años, el gobierno en turno decidió darnos “vacaciones” en la participación para la solución de nuestros problemas, para asumir él la responsabilidad de resolverlos por la fuerza, incluso a balazos si era necesario.

El  resultado final es que la gran mayoría de los mexicanos se ha acostumbrado a adaptarse lo mejor posible a los problemas sociales que hoy nos aquejan, se ha acostumbrado a la pobreza trabajando duro aunque se gane poco, el chiste es subsistir; a rezar con mucho fervor para no ser víctima de la delincuencia cualquier día; a aceptar trabajos que impliquen servicios sexuales; a solo decir ¡que barbaridad! cuando se entera de los frecuentes casos de corrupción e impunidad; a que hay que admirar a los “talentosos” multimillonarios empresarios mexicanos que se dignan a aventarnos algunas migajas de su riqueza a través de empleos que pagan sueldos de penosa subsistencia; ah, y sí, a través también de sus “fundaciones” que nos muestran lo caritativos que son, y también inteligentes, pues al mismo tiempo de esa manera reducen el pago de sus impuestos, y por ahí de paso se hacen publicidad.

Y si no somos una sociedad que esté en posición de darle un buen uso a la consulta popular, entonces correspondería a los políticos utilizarla responsablemente, y ahí es donde “la puerca tuerce el rabo”, pues han encontrado la fórmula para desvirtuarla, como lo podemos apreciar ahora que tanto el PRI como el PAN se aprestaron a anunciar sus consultas chacoteras……… perdón, populares, para hacerlas coincidir con la que se refiere a decidir sobre la viabilidad de la reforma energética.
Es más que evidente que de lo que se trata es de distraer la atención de la ciudadanía para que no se concentre en el asunto de la reforma energética, y como distractor le ponemos dos asuntos que sin duda son de importancia, pero que por su complejidad, es irresponsable pretender decidirlos a través de la gran masa que no cuenta con la información suficiente para decidir.

Es una tomadura de pelo por parte del PAN, preguntar a la gente si desea que se suba el salario mínimo, pues quien lo gana y muchos otros trabajadores de bajos ingresos dirán que sí, mientras los empresarios dirán que no. El aumento al salario mínimo debe ser una acción que se acompañe de otras estrategias económicas que evite que se convierta en un detonante de la inflación, como nos sucedió el siglo pasado, y por lo tanto preguntar tan solo si se aumenta o no, parece más una ardid político y publicitario del PAN, que parece estar más interesado en contrarrestar la propuesta del gobierno del D.F., que en realmente beneficiar a la ciudadanía.


Y el caso del PRI es peor, pues su consulta sobre la eliminación de 100 congresistas plurinominales, es auténticamente “el lobo con piel de oveja”, pues aprovechándose de la ignorancia de la gran mayoría, sabe que el resultado de la consulta le sería favorable, pues numerosas encuestas señalan la poca credibilidad y popularidad que tienen nuestros congresistas, y en esas condiciones estaría allanando el camino para eliminarlos con el aval de la ciudadanía. Lo que poca gente sabe, es lo que ha explicado muy bien el especialista en asuntos electorales José Woldenberg, en el sentido de que eliminar en éstos momentos la cantidad de congresistas plurinominales, conlleva el riesgo de volver a concentrar el poder en el Congreso en un solo partido, y que eso es precisamente lo que busca el PRI, ahora que, basado en la pobreza y apatía de la gente, tiene ahora más que nunca la posibilidad de conseguir más votos en las elecciones, y al haber menos purinominales, eso podría darle la mayoría absoluta en el Congreso, y de esa manera facilitar el regreso a los tiempos del viejo priísmo y sus gobiernos paternalistas, que lo mismo obsequiaban con dádivas a sus súbditos, que les quitaban, incluso la vida, cuando lo consideraba necesario. De hecho, el camino de retorno a esa pesadilla, ya lo empezamos a recorrer.             

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