Hace unos días
publicaba en su encabezado el periódico “REFORMA”, que el Sr. Peña Nieto pasaba
de las reformas a las megaobras, en alusión al anuncio que hizo el titular del
Poder Ejecutivo acerca de la construcción del nuevo aeropuerto que tendrá
nuestro país, en su ciudad capital.
Y efectivamente, dicho
proyecto alcanza el título de “mega”, no solo por los 169 mil millones de pesos
que hoy nos dicen que costará el proyecto, aunque ya sabemos que después de
concluido, si es que se logra concluirlo como hoy lo presentan, nos estaremos
enterando de que su costo habrá rebasado esa cifra y lo más probable es que sea
por mucho, a eso ya nos tienen acostumbrados nuestros políticos; pero decía yo
que será “mega” no solo por su costo, sino también por la magnificencia y
fastuosidad de la obra.
Tal parece que con el
pretexto de que se construirá en terrenos federales, no se consideró tomar en
cuenta, absolutamente para nada, al titular del Gobierno del Distrito Federal, evidentemente
no era necesario y ni siquiera conveniente hacerlo, pues todo indica que de lo
que se trata es de volver a los tiempos del magnánimo presidente que le da a su
pueblo; el presidente benefactor, el dadivoso, el único que todo lo puede.
¿Les parece exagerada
mi afirmación?; veamos los detalles; en primer término el anuncio se hace de
manera sorpresiva, coincidente con un informe de gobierno, de manera semejante
a como lo hizo José López Portillo, en pleno auge del sistema presidencialista,
cuando anunció la nacionalización de la banca en México, en un informe de
gobierno; dando así un golpe de autoridad presidencial, que me parece que es lo
que trata de proyectar el Sr. Peña Nieto con este anuncio.
En segundo lugar, como en los buenos tiempos del presidencialismo priista, queda de manifiesto que el proyecto se fraguó en lo oscurito, pues al tiempo que suenan las fanfarrias para anunciar la construcción del soberbio aeropuerto, nos comunican que, por cierto, ya hay ganadores para su diseño; un afamado y mundialmente reconocido diseñador de aeropuertos a quien solo le faltó decir, “pues no venía preparado pero aquí les va este bonito video”, y, no podía faltar, ¡un arquitecto mexicano!, afamadamente reconocido como… como… como…. déjenme ver, ah sí, como yerno de Carlos Slim, que cuenta entre sus principales trabajos, diseños de obras propiedad de….. de….. de….., ah sí, del propio Carlos Slim. Ya no hay recato en mostrar públicamente el contubernio entre el poder político y el poder económico.
Dada la magnitud del proyecto, ¿que no hubiera sido lo correcto e indispensable para favorecer la transparencia, que al anunciar el proyecto se hubiera anunciado también la apertura del concurso de licitación para su diseño?. Evidentemente eso no le parece importante al actual gobierno, y es congruente con su política de mover a México pero en reversa, pues se trata de regresar a los tiempos oscurantistas del siglo pasado cuando las obras importantes las asignaba el omnipotente “dedazo”.
Este hecho no es más que una pieza más que embona perfectamente en el rompecabezas que está armando el gobierno actual precisamente para regresar a los tiempos oscuros y nefastos del presidencialismo paternalista, concuerda perfectamente con la imposición de poder espiarnos a los ciudadanos a través de nuestros teléfonos celulares sin necesidad de una orden judicial, autorizado tramposamente a través de la reforma de las telecomunicaciones, lo que a su vez permitirá actuar a la flamante gendarmería nacional y demás autoridades, de la misma forma como actuaba la nefasta, poderosa y temida policía judicial de los años sesenta y setenta del siglo pasado.
Se multiplicarán los casos en que se elimina a los enemigos del sistema a través del ajuste de cuentas, como el de Elba Esther Gordillo, o por medio de la fabricación de delitos, como el del Dr. Mireles, legítimo luchador de una causa social justa; o más fácilmente, simplemente asesinándolos como ha ocurrido en el caso de innumerables periodistas. Y por el otro lado, se harán más cotidianos los casos de impunidad o exoneración de aquellos que son parte del mismo sistema como el de Cuauhtémoc Gutiérrez, y la reciente y estupefacta gestión judicial para exonerar a Napoleón Gómez Urrutia.
Y si con esos ejemplos no es suficiente, podemos añadir la trampa que nos está poniendo el PRI, con su encuesta para reducir los diputados y senadores plurinominales, basada en el desconocimiento que tiene la mayoría sobre el tema y que por ello no pueden ver que no se trata de ahorrarnos dinero que gasta un Congreso que la mayoría consideramos ineficiente, sino de destruir el mecanismo que limitaba el que el partido en el poder concentrara la mayoría en el Poder Legislativo, mayoría que con esta artimaña busca el PRI, en las próximas legislaturas.
Todos estos hechos, dejan claro que la estrategia del PRI y el gobierno actual es clara: perpetuarse en el poder a través del regreso del sistema presidencialista que lo mantuvo en él por 70 años. Y me parece que piensa lograrlo copiándole a los españoles cuando llegaron a tierras mexicanas, dándonos “espejitos” que relumbran como el nuevo aeropuerto, a cambio de llevarse nuestras verdaderas riquezas, como el petróleo, como nuestro trabajo.
Pero la gran mayoría de los mexicanos está muy preocupada y ocupada en la cada vez más difícil tarea de llevar el sustento a sus hogares, no hay tiempo ni ganas de detenerse a pensar en estas cosas; y quienes si tienen el tiempo, y además el deber de hacerlo, como lo son los partidos políticos de supuesta oposición, se conforman con espejitos como las reformas laboral y energética que son a favor de los empresarios y en detrimento de los trabajadores, que tiene muy contentos a los del PAN; y espejitos mucho más baratos, en forma de “sonajitas”, como los que le dieron al PRD otorgándoles la presidencia de ambas cámaras, lo que les daría el honor de flanquear a Peña Nieto en el retorno del “día del presidente”; en verdad estaban contentos como bebés con tan vistosas sonajas. Esos partidos no son capaces de darse cuenta que a cambio de esos espejitos, están entregando la perpetuidad del PRI en el poder.
Sigo preguntándome si
en verdad es ignorancia o una abominable maldad la que guía las mentes de
nuestros políticos y grandes empresarios, que siguen en contubernio para
acrecentar su poder y riqueza exprimiendo al máximo a cada vez más mexicanos;
eso no les importa o quizás en su ignorancia creen que no son ellos los que lo están
provocando. No pueden ver que la historia se ha cansado de demostrarnos que
cuando a un pueblo se le aplasta de esa manera termina por rebelarse, pues ya
no tiene nada que perder. Tal parece que tiene todo la razón Joseph Stiglitz,
cuando al referirse a la desigualdad, sentencia que al igual que les paso a
quienes hicieron lo mismo que ellos en el pasado, a los actuales les sucederá
que cuando comprendan su error, será demasiado tarde. Aunque bueno, refiriéndonos
al caso de nuestro país, si a los españoles les funcionó por trescientos años,
porque no pensar que el PRI, solo va por
superar su propio récord de setenta.
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