Esta es mi primer blog, aunque hay algunos que ya me conocen como autor del espacio "Ciencia Ciudadana" en You tube; y sí, me da pena decirlo, pero a pesar de tener ya 7 meses publicando mis videos, la verdad es que aún no son muchos los que me siguen.
¿Por que no he despertado el interés de muchos?; Por ahí me han dicho que no debería numerar los videos, que debería mejorar la producción poniéndole detalles tecnológicos o música; también me han dicho que debería incluir uno que otro comentario gracioso y no ha faltado quien me ha dicho que simple y sencillamente son aburridos, pues para empezar, aparte de que no parezco muy simpático, los temas de política siempre serán tediosos para la gran mayoría.
Y creo que es cierto, pues aunque realmente debo mejorar la producción de mis videos, parece que la mayoría de la gente solo se interesa en los actos de los políticos cuando éstos les afectan directamente, como por ejemplo tener que pagar un nuevo impuesto, o cuando se le impide seguir vendiendo en la calle que solía hacerlo, o cuando se anuncian incrementos de precios en los bienes y servicios que el gobierno controla, o peor aún, cuando la ineptitud o indiferencia de la autoridad permite que el patrimonio o la vida misma de los ciudadanos se vean afectados, como ha sucedido en los últimos años por acción del crimen organizado.
Es entonces cuando vienen las protestas, es cuando decidimos que hay que organizar plantones, marchas, mítines, bloqueos y/o toma de edificios públicos, actos todos ellos en los que los mexicanos,
aunque es justo decir que no en todos los Estados de la República, nos hemos vuelto "clientes frecuentes" en el uso de los mismos.
Tanto ha sido el uso y abuso de este tipo de actos, que hoy día han perdido la legitimidad que la historia les había dado, a tavés de hechos como por ejemplo la marcha de los mártires de Cananea, o más recientemente el movimiento estudiantil del 68. No, hoy día se puede convocar a una marcha o a un plantón, o a un bloqueo tanto por un asunto importante, como lo podría ser un fraude electoral, o simplemente porque en una colonia los vecinos se niegan a que se establezca una estación del metro.
Y no solo su uso indiscriminado y frecuente ha desgastado su identidad como legítima expresión de la democracia, ya que al dar cabida a razones particulares para realizarlas, en realidad poco importa el tener demandas que realmente justifiquen la presencia de la ciudadania en la vía pública por su interés general para la sociedad, pues ahora basta con que los intereses sean de un pequeño grupo, para adueñarse de la calle.
Este desdoro de las causas que llevan a estos actos públicos de protesta, es lo que ha facilitado el poder sabotearlos, tal y como ocurrió en los sucesos del 1° de Diciembre pasado, pues estaremos de acuerdo que lo que hoy se discute y llena los espacios informativos es si las últimas 14 personas que se encuentran detenidas, es injusto o no, y la razón que en teoría dió origen a los hechos ya nadie la comenta. Parafraseando un poco, le podríamos preguntar a quienes hayan organizado tales actos: "Y el fraude electoral A'pa", y la respuesta sería: "Mire m'ijo, es injusto que haya 14 detenidos". A quien iban dirigidas las protestas, puede hoy estar tranquilo, el mecanismo de distracción funcionó de maravilla, ante una opinión pública que cada día cuestiona más la realización de las marchas.
Una persona falleció y otro más perdió un ojo en los hechos de ese día, y al igual como ha pasado en otros casos aún más nobles como el del "héroe del metro Balderas" que ofrendó su vida por salvar la de otros, los mexicanos olvidaremos pronto tales hechos, pues hemos ido perdiendo la capacidad de solidarizarnos en busca de luchar por causas comunes; a lo mas que llegamos es a participar "en la bola" para protestar por algo, pero nos quedamos quietecitos cuando se trata de ayudar a un valiente a detener a un asesino.
Creo que ha llegado la hora de reflexionar si el camino para lograr un México mejor, lo que significaría que todos los mexicanos vivamos mejor, es el de realizar protestas multitudinarias, o si es el de sentir como propios los problemas de los demás, tal y como lo hizo el héroe del metro Balderas, y creánme, eso lo podemos hacer sin tener que esperar a que sea necesario ofrendar nuestra vida. Eso lo platicamos en la siguiente ocasión.
Es el turno de nosotros los ciudadanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario