domingo, 6 de octubre de 2013

Las nuevas escuelas de gladiadores

Dudo mucho que haya alguien que cuando escucha la palabra "gladiador", no se transporte mentalmente a la época del Imperio Romano; el más poderoso y desarrollado en su tiempo, que sentó las bases del derecho y la organización política constituida como una República, que legó al mundo la expresión mas depurada de lo que hoy es el poder legislativo, pero que al mismo tiempo desarrolló un espectáculo inhumano como lo era el famoso "circo romano".

Y este espectáculo llego a ser importante no solo como un entretenimiento perverso, si no que se insertó en el imperio como una actividad económica significativa y una oportunidad de movilidad social, pues había quien por esta vía mejoraba su posición dentro de la sociedad.

Es por ello que a esta actividad se dedicaban no solo los que se veían forzados a hacerlo por su condición de esclavos o prisioneros de guerra, y que sin embargo, por esta actividad podían conseguir prestigio y hasta su libertad, si no también la practicaban hombres libres que querían fama y al mismo tiempo salir de la pobreza. La "profesión" llegó a ser tan importante que existieron "casas" establecidas por nobles y gente poderosa, que no eran otra cosa más que escuelas de gladiadores, y según pude investigar, hay indicios de que incluso había mujeres que se dedicaban a luchar en las arenas.

Hoy en día nadie tiene duda de que la cultura y la barbarie pueden desarrollarse al mismo tiempo dentro de una sociedad, pues todos somos testigos diariamente de que así como hay avances en el campo de la ciencia, la tecnología, la cultura y el deporte; también es innegable el aumento de la violencia, la perversión, la desigualdad y la perniciosa indiferencia hacia el dolor ajeno.

¿Como es posible que mientras más avance el conocimiento humano, retrocedamos más en cuanto a tener una sociedad más justa, en cuanto a valorar la vida humana, en cuanto a ser menos egoístas? La respuesta no puede venir de otro lado más que de la enseñanza académica y educación de valores que recibimos. 

En lo académico actualmente la enseñanza esta encaminada a valorar el conocimiento tecnológico por encima del conocimiento relativo a las humanidades. La preparación académica hoy día está más enfocada en "adiestrar" a hábiles y sagaces profesionistas, que en enseñar como aplicar el conocimiento en beneficio de la sociedad; hoy día las instituciones de enseñanza, unas más otras menos, estructuran sus planes de estudio para proveer a sus alumnos con las armas necesarias para vencer en la feroz batalla por el empleo y el mercado. Son las nuevas escuelas de gladiadores. 

En cuanto a los valores, éstos quedan relegados en el seno del hogar a un segundo plano, ante la importancia que los padres de familia dan hoy día al adiestramiento técnico. Hoy hacer estudios profesionales es con la convicción de que sirven más para competir que para compartir, pues cada día esta más inculcada en los futuros profesionistas, la idea de que se están preparando para vencer, más que para integrarse a la sociedad. Al igual que los antiguos gladiadores, salen a la arena de la actividad profesional para en primer término vencer a los rivales directos que significan otros profesionistas en la consecución de los mejores empleos, pues cada vez éstos son menos, y una vez logrado ese objetivo, entonces hay que vencer a los adversarios que significan las empresas competidoras.

Salir victorioso en esta competencia significa lograr un bienestar económico, que equivale a la libertad que los gladiadores podían conseguir a través de una larga cadena de victorias sobre sus oponentes. Pero para salir victoriosos, tanto en aquella época como en la actual, es necesario deshumanizarse, es necesario ignorar lo que suceda con otro ser humano al que hemos vencido.

Ante la creación cada vez menor de empleos, la lucha poco a poco va volviéndose no por conseguir los mejores, si no los únicos; que serán ganados por los mejor adiestrados en las nuevas escuelas de gladiadores; con el pequeño detalle que la victoria será temporal, pues durará solo hasta que esa gran mayoría de vencidos, de manera natural, haga estallar la presión acumulada, dejando escapar ese vapor que quema, que hemos dado por llamarle violencia.  

    

 

      

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