Toda figura pública sabe perfectamente que sus actos y sus dichos siempre serán objeto del juicio de todo aquel que los vea y los escuche; más aún, tambien sabe que sin duda, será mayor objeto de escrutinio que cualquier persona no pública; lo cual quiere decir que un error cometido por la figura pública, siempre será más criticado que el el mismo error cometido por cualquier persona común y corriente.
Es el precio que debe pagar quienes viven de las aportaciones del gran público, ya sea que dichas aportaciones provengan de boletos comprados para verlos, o bien de impuestos pagados para que nos proporcionen un servicio.
Es por ello que no es raro que muchas de estas figuras públicas contraten asesores que les ayuden a cuidar su imagen, tanto la física, como la que resulta de lo que dicen y hacen; así lo acostumbran muchos artistas, y también lo hacen no pocos políticos; y aquí es donde empiezan mis suspicacias en el caso concreto de Enrique Peña Nieto, pues siendo la figura pública número uno en el terreno de la política nacional, me resulta muy difícil de creer que no tenga ese séquito de asesores que lo guien, lo cuiden y lo protejan (incluso de él mismo), en lo que a preservarle una buena imagen se refiere.
No sé a quien se le pudo ocurrir que para hacer publicidad para convencernos a los mexicanos de que hagamos ejercicio, se debería utilizar al mismisimo Presidente de la República, porque desde luego publicar que él puede correr 10 Km (algo que en lo personal yo dudo), no creo que haya tenido por objeto lograr que los mexicanos admiraramos las cualidades atléticas de nuestro presidente; si no, supongo, que el objeto sería convencer a muchos mexicanos de hacer ejercicio porque lo recomienda alguien que de alguna manera es líder de opinión o un ejemplo a seguir.
Ahora que si la intención si era resaltar su afición deportiva y capacidad atlética, pues entonces habría que despedir inmediatamente a los asesores, pues parece que ignoran que lo que le criticamos los mexicanos al Sr.Peña Nieto es su incultura y falta de inteligencia; importándonos "un cacahuate", sus dones atléticos; de la misma forma como no nos interesa saber si el "Chicharito" Hernández, el "Canelo" Alvarez o Giovani Dos Santos pueden resolver el binomio de Newton; a ellos se les admira por lo que han demostrado que pueden hacer muy bien.
Sin duda, utilizar al presidente para una campaña a favor del ejercicio fué una pésima decisión, por varias razones, entre las que resaltan:
Primera.- Se debería haber recurrido a alguien cuya popularidad e imagen positiva fueran incuestionables, preferentemente un deportista; y nuestro presidente actual está muy lejos de cumplir esos requisitos.
Segunda.- Si se pretendía darle solidez al mensaje, debería haber sido con la participación de Peña Nieto en algo más "oficial", y no en una "carrera" que pareció estar montada simplemente para hacer el "comercial".
Tercera.- Y quizás la más importante, si ya se sabe de la debilidad del presidente a la hora de expresarse, no se le debió exponer innecesariamente a que mostrara una vez más esa debilidad, tal y como lo hizo al declarar que ¡es una pena que México tenga el mayor número de mexicanos con obesidad!..
De veras que es difícil creer que Peña Nieto no tenga asesores, y aún más difícil de creer que éstos no sean personas capaces; luego entonces ¿porqué se descuida de tal forma la actuación pública de Enrique Peña Nieto, si desde que era candidato dió muestras claras de sus debilidades?
Desde que él era candidato a la Presidencia de la República, lo ha perseguido la idea de que él no es más que un "títere" de quienes ejercen el verdadero poder, y con hechos como este parece confirmarse esa idea, pues tal parece que a quien esta atrás de él, le parece muy bien exponer a Peña Nieto para que nos de motivos de "sana diversión" cada vez que se equivoca, pues las caricaturas y los chistes sobre su falta de cultura e inteligencia proliferan; sí, efectivamente, el "Ninel" de la política; y así los mexicanos nos entretenemos y enfocamos en estar atentos a sus yerros, distrayéndonos de los verdaderos asuntos importantes de la vida nacional, esos que pueden afectarnos y que no nos dimos cuenta de como se fraguaban, pues estábamos riéndonos muy entretenidos.
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